Estudio de Caso
De la Etnografía Transdisciplinar al Relacional-Simbólico Aplicado: Propuesta Metodológica desde la Experiencia de un Estudio Monográfico en el Barrio Hilario Sánchez, Managua, Nicaragua
From Transdisciplinary Ethnography to Applied Symbolic-Relational Ethnography: A Methodological Proposal Based on the Experience of a Monographic Study in the Hilario Sánchez neighborhood, Managua, Nicaragua
Luis C. A. Ruiz-Chow
Ministerio de la Familia, Adolescencia y Niñez de Nicaragua.
La correspondencia sobre este artículo debe ser dirigida a Luis C. A. Ruiz-Chow.
Email: luis.ruchw@gmail.com
Fecha de recepción: 9 de septiembre de 2025.
Fecha de aceptación:21 de octubre de 2025.
¿Cómo citar este artículo? (Normas APA): Ruiz-Chow, L. C. A. (2025). De la Etnografía Transdisciplinar al Relacional-Simbólico Aplicado: Propuesta Metodológica desde la Experiencia de un Estudio Monográfico en el Barrio Hilario Sánchez, Managua, Nicaragua. Revista Científica Hallazgos21, 10 (3), 398-406. http://revistas.pucese.edu.ec/hallazgos21/
Resumen
El presente Estudio de Caso aborda de manera reflexiva la esencia de la ruta metodológica aplicada en un estudio desarrollado en el Barrio Hilario Sánchez, departamento de Managua, Nicaragua, entre 2016 y 2018, en el que participaron 25 familias dedicadas a la recolección de chatarra. Para entender la dinámica social, cultural, estructural y familiar de la violencia, la pobreza, desigualdad e inseguridad, se realizaron trabajos de campo, talleres populares, mapeos comunitarios, triangulación de entrevistas y sesiones de validación guiadas desde un enfoque concebido en ese entonces como Etnografía Transdisciplinar (Ruiz & Landero, 2020). Una relectura del trabajo investigativo permitió apreciar nodos culturales y símbolos entre la vida comunitaria y la vida cotidiana de las familias dedicadas a la recolección de la chatarra como fuente de trabajo. Este descubrimiento fue posible debido a que se aplicó un enfoque metodológico que facilitó la creación de dispositivos comunitarios. Esta particular forma de conectar lo empírico, método y acción social para la transformación es lo que generó la alerta para repensar el trabajo antropológico más allá de lo investigativo o de intereses académicos; entendiendo que hay nuevas formas de construir ciencia. De esta manera, se propone el enfoque Relacional-Simbólico Aplicado como un método emergente y que se alimenta de diferentes corrientes de pensamiento y métodos antropológicos.
A través del presente Estudio de Caso se presentará el método Relacional-Simbólico Aplicado frente a otros enfoques y métodos, entendiendo de esta manera su naturaleza, preocupación, alcances y bondades en la construcción del conocimiento colectivo.
Palabras clave: Etnografía, Etnografía Transdisciplinar, Trabajo de Campo, Antropología, Relacional-Simbólico Aplicado.
Abstract
This Case Study reflectively approaches the essence of the methodological approach applied in a study conducted in the Hilario Sánchez neighborhood, Managua Department, Nicaragua, between 2016 and 2018, in which 25 families dedicated to scrap metal collection participated. To understand the social, cultural, structural, and familial dynamics of violence, poverty, inequality, and insecurity, fieldwork, grassroots workshops, community mapping, interview triangulation, and guided validation sessions were conducted using an approach conceived at the time as Transdisciplinary Ethnography (Ruiz & Landero, 2020). A re-examination of the research allowed the authors to appreciate cultural nodes and symbols between community life and the daily lives of families dedicated to scrap metal collection as a source of work. This discovery was possible because a methodological approach was applied that facilitated the creation of community mechanisms. This way of connecting empirical evidence, method, and social action for transformation is what prompted the need to rethink anthropological work beyond research or academic interests, understanding that there are new ways of constructing science. Thus, the Applied Relational-symbolic Approach is proposed as an emerging method that draws on different currents of anthropological thought and methods. This Case Study will present the Applied Relational-Symbolic method in contrast to other approaches and methods, thereby understanding its nature, concerns, scope, and benefits in the construction of collective knowledge.
Keywords: Ethnography, transdisciplinary ethnography, fieldwork, anthropology, Applied Relational – Symbolic.
De la Etnografía Transdisciplinar al Relacional-Simbólico Aplicado: Propuesta Metodológica desde la Experiencia de un Estudio Monográfico en el Barrio Hilario Sánchez, Managua, Nicaragua
En esta era de cambios y avances tecnológicos, la antropología enfrenta nuevos retos respecto a la producción de conocimientos y aportes sociales que permitan entender las realidades sociales, conexiones, relaciones y significados emergentes en una era cuya virtualidad redefine la cotidianidad constantemente.
Particularmente, un reto que a pesar de las transformaciones experimentadas aún conserva su validez y vigencia actual, corresponde al campo de los estudios antropológicos en contextos marcados por la violencia, desigualdad y vulnerabilidad.
Una de las fortalezas de la disciplina antropológica es que sus métodos se forjan desde la experiencia de campo, desde el contexto; y se fortalecen a medida que exista un equilibrio entre lo empírico, lo teórico y lo autorreflexivo por parte del investigador. A pesar de que existan métodos y enfoques instrumentalizados ya definidos, no resta el hecho de que cada estudio antropológico tiene características o esencias particulares que distan o tensan lo ya predefinido. A veces, la intuición, creatividad y astucia, marcan nuevas maneras de repensar el método y descubrir un abanico de acciones o estrategias para profundizar en el entendimiento del contexto, para alcanzar una etapa mayor, la transformación de dicha realidad desde la fuerza comunitaria propia.
Por tal razón, se reflexionará a continuación sobre la esencia metodológica que permitió realizar el estudio monográfico “Re-existiendo y construyendo sobre la violencia: narrativas, memorias e imaginarios de las familias chatarreras en el barrio Hilario Sánchez, Managua”. Se recomienda para ello dar lectura a los artículos:
· Narrativas, memorias e imaginarios de la violencia en el Barrio Hilario Sánchez, Managua - Nicaragua: apuntes etnográficos desde el origen del conflicto, publicado en la revista Población y Desarrollo: Argonautas y Caminantes, vol. 17, 2021.
· Etnografía Transdisciplinar: integración de técnicas metodológicas de las ciencias sociales para el abordaje de la violencia, publicada en la revista Raíces, Revista Nicaragüense de Antropología, no. 7, 2020.
De esta manera se podrá comprender las técnicas e instrumentos aplicados, los principales resultados y narrativas que surgieron en el marco de la construcción de conocimiento durante el trabajo de campo efectuado con las familias dedicadas a la recolección de chatarra, descubriendo de qué manera los mapas, líneas de tiempo, diagramas, talleres y encuentros transitaron de ser instrumentos de recolección e investigación, a ser dispositivos comunitarios de utilidad con fuerza y contenido para emprender acciones de transformación social en dichos contextos.
Dicha transición de instrumentos investigativos a dispositivos comunitarios es lo que sentó la base para dar relectura al método desde su esencia, naturaleza y finalidad, valorando que la Etnografía Transdisciplinar dio paso a un enfoque denominado en este artículo, Relacional- Simbólico Aplicado, como un método emergente que facilitó el ejercicio de construir datos etnográficos que contribuyan a transformar realidades en contextos de vulnerabilidad a partir del análisis de los símbolos, sus significados, apropiación, vínculos y estructuración del plan para la acción social.
Presentación del caso
El Contexto
El barrio Hilario Sánchez es uno de los 84 barrios que conforman el distrito IV del municipio de Managua. El territorio del distrito, conformado por 27 sectores, abarca la sede del poder ejecutivo y legislativo, limitando al norte con el lago de Managua; al sur con los distritos III y IV, al este y oeste con los distritos V y II de la Ciudad Capital.
El marco geográfico posiciona al barrio entre las avenidas noreste 27 y 39 y Carretera Norte, una de las carreteras principales de la capital debido a la influencia comercial de empresas constructoras y metalúrgicas que se asentaron a lo largo de la carretera, entre las avenidas 21 y 48; además, el recorrido de la carretera atraviesa los barrios originarios de la capital, conectando a la misma con las principales vías de acceso entre las ciudades provenientes del centro-norte y caribe-centro/sur de Nicaragua.
Los límites del barrio comprenden: Norte: barrio Las Torres; Sur: barrio San Luis; Este: barrio Las Torres; Oeste: barrio Pedro Joaquín Chamorro. El actual barrio Hilario Sánchez era parte del territorio político del Barrio Las Torres, cuya área se empezó a poblar a mediados de los años 60, tras las constantes oleadas migratorias del campo a la ciudad. Los orígenes del barrio, al igual que las familias que habitaron la zona, estuvieron relacionados por los conflictos armados producto de la lucha contra la Dictadura Dinástica de los Somoza; esto provocó inestabilidad en zonas rurales, marcando flujos migratorios que configuraron realidades sociales en Nicaragua.
Entre 1980 y 1990 se fragiliza la situación social en Nicaragua y las familias del barrio Hilario Sánchez se enfrentaron a una nueva embestida, la guerra de contrarrevolución y posterior período neoliberal, que agravó nuevamente los fenómenos migratorios del campo hacia la ciudad, impactando en la estabilidad laboral y social de las familias que vivían en el Barrio Las Torres, y las que recién se instalaban en el joven barrio Hilario Sánchez.
La necesidad de ingresos inmediatos y el alto nivel de desempleo de los años 90 trajeron consigo fuentes de vida e ingresos irregulares. El robo aumentó, la prostitución de jóvenes tomó auge; la delincuencia juvenil organizada fue un hecho que apareció simultáneamente con los brotes de violencia entre el Estado y su represión al movimiento universitario; al igual que la simultaneidad entre la aparición de los prestamistas y los robos agravados en el barrio y los expendios de droga.
Es en esta coyuntura que surgen los primeros núcleos familiares dedicados a la recolección de chatarra, convirtiéndose en el canalizador del descontento social del momento, adjudicando la culpa de la desigualdad, inseguridad, violencia y pobreza a dicho colectivo; estableciendo a partir de dicho imaginario una narrativa que se ha mantenido de manera generacional.
A partir de todos estos elementos descritos es que nace la inquietud de entender, desde la investigación antropológica, el entramado social que compone un contexto de vulnerabilidad cuya dinámica familiar y comunitaria orbita entre la violencia, la inseguridad y la desigualdad; tomando como materia prima los imaginarios, las narrativas y los dispositivos sociales para reconstruir el tejido social de cada una de las familias que habitan la zona.
El trabajo de campo se realizó entre 2016 y 2018, e incluyó entrevistas de vida, talleres de mapeo, diagramas circulares de responsabilidades y sesiones de devolución participativa. Estos procesos generaron dispositivos comunitarios: mapas impresos, diagramas colectivos y un relato coral construido entre familias, que permitieron entender:
- La casa, como espacio de resguardo, de cuidado y, en ocasiones, de encierro frente a una calle percibida como peligrosa.
- La calle, como un elemento común y ambivalente: lugar de riesgo, violencia y estigmatización, pero también escenario de juego, circulación y acceso a recursos.
- La chatarra, que representa a la vez fuente de vida y marca de exclusión social.
- El Proyecto Ollas de Soya, como un espacio común, donde el cuidado, el compromiso colectivo y las redes de apoyo comunitario redefinían los roles de las mujeres de manera positiva.
Esto permitió analizar la violencia como consecuencia de las relaciones de poder históricamente mediatizados en los comportamientos sociales en el barrio, evidenciando que la causalidad y los motivos de la agresión del hombre que se dedica a la recolección de chatarra hacia su familia, se encontraban íntimamente ligados a la memoria personal del propio hombre, desde que fue un niño atrapado en un contexto frágil (período neoliberal), en el cual experimentó el despojo de su dignidad. Dicha frustración se externaliza y alivia temporalmente a través de mecanismos de agresión, perpetuando el ciclo de violencia en sus hijos y acentuando la mediatización y mimetización generacional.
Para llegar a estas conclusiones se emplearon dispositivos comunitarios que facilitaron identificar zonas de riesgo, discutir cargas de cuidado y reforzar mecanismos de apoyo mutuo; estos materiales no solo describen símbolos y relaciones, sino también reorganizan las relaciones locales al convertir significaciones en acuerdos, rutas y compromisos de transformación.
Esa transición, de la interpretación a la aplicación o transformación social, es el núcleo de reflexión que ha permitido entender que el método aplicado trascendió de una Etnografía Transdisciplinar hacia un enfoque Relacional Simbólico Aplicado, ya que la investigación, a simple vista, no pretendía entender únicamente el contexto de estudio; sino encontrar horizontes para que las mismas familias comprendieran su realidad, su historia atreves de la memoria colectiva, los significados, imaginarios y narrativas asumidas para edificar nuevas formas de entenderse y entretejer su propio desarrollo para abandonar las relaciones sociales basadas en una violencia generacional.
Pero para ello, debemos entender que se entiende por enfoque Relacional Simbólico Aplicado.
Discusión
En una relectura de la investigación, desde su metodología, aplicación y resultados han surgido inquietudes y reflexiones respecto a la naturaleza del enfoque metodológico aplicado. Esto llevó a analizar las corrientes de pensamiento antropológicas, desde la clásica hasta la más aproximada a nuestros días; identificando horizontes dialógicos en los que se centran una tensión y reflexión que permiten la emergencia del enfoque Relacional-Simbólico Aplicado.
Antropología simbólica
Geertz (1973) y Turner (1967) resaltaron que los símbolos permiten dar densidad cultural a la vida social, generando orden y significado. El enfoque propuesto surge de esta corriente y trasciende ya que, los símbolos no se limitan a ser interpretados, sino que son transformados en dispositivos aplicados (mapas, relatos, guías comunitarias). Así, la densidad interpretativa se traduce en operatividad práctica, algo que en la antropología simbólica clásica quedaba en un plano más hermenéutico.
Sobre esta corriente, surge el trabajo de Lo sagrado y lo Profano de Mircea Eliade (1957), quien planteó que los espacios cotidianos pueden cargarse de significados trascendentes, diferenciando entre lo sagrado, que ordena la experiencia, y lo profano, que estructura la vida ordinaria. Douglas (1966), por su parte, mostró cómo las clasificaciones sociales de pureza y peligro delimitan fronteras de sentido. En el caso del barrio Hilario Sánchez, estos aportes ayudan a comprender cómo la casa, la calle y la chatarra no eran espacios sociales, sino categorías cargadas de tensiones: la casa como refugio frente a lo caótico, la calle como frontera entre peligro y recurso, y la chatarra como materia ambivalente, signo de exclusión, pero también de sustento. Aquí se evidencia que los símbolos no son solo representaciones, sino estructuras relacionales que organizan la vida social.
Entender los símbolos no bastaba, por lo que se valoró la Investigación-Acción Participativa (IAP). Orlando Fals Borda (1985) planteó que la investigación debía producir conocimiento útil para las comunidades, enfatizando la acción transformadora y la coproducción de saberes. Este horizonte influyó directamente en la Etnografía Transdisciplinar, que buscó romper la verticalidad entre investigador e investigados. Sin embargo, al revisar críticamente los resultados, se observa que la horizontalidad fue solo una parte de la dinámica. Lo decisivo fue que los símbolos comunitarios adquirieron la capacidad de reorganizar vínculos y prácticas: los mapas de riesgos sirvieron como guías de circulación, los relatos corales fortalecieron la memoria colectiva y los diagramas de responsabilidades redefinieron el cuidado comunitario.
Producto de esta revisión, se llega a una constatación central: lo que primó en el estudio no fue únicamente la descripción cultural, como en la etnografía clásica; ni la comparación de patrones como en la etnología; ni la voz nativa aislada, como en la mirada émic/etic (Harris, 1976), ni la horizontalidad metodológica, sino la aplicación relacional de símbolos que permitió reorganizar prácticas cotidianas.
Es por ello que el enfoque Relacional-Simbólico Aplicado es un puente entre los métodos clásicos asumidos por la Antropología, replanteando de manera sustantiva que los símbolos no son meramente materia prima para la interpretación u análisis, o el fin mismo de la investigación antropológica; si no, fuente para la construcción de dispositivos comunitarios que permitan una acción social capaz de generar efectos transformacionales en los contextos en los que se pretende incidir.
En este sentido, el enfoque Relacional-Simbólico Aplicado es un método emergente influenciado por corrientes de pensamiento antropológico que marca una frontera la cual permite repensar otras formas de hacer ciencia. Para sostener esto, es necesario situarla frente a los métodos apropiados por la Antropología Social para evidenciar su diferencia.
RSA frente a la Etnografía Clásica
La etnografía clásica (Malinowski, 1992) tiene como esencia la observación participante para describir el ethos cultural desde su propio contexto o coyuntura social. El enfoque Relacional-Simbólico Aplicado comparte la base de situar el contexto desde la etnografía, pero se diferencia en: 1) No se limita a describir, sino que convierte los símbolos en dispositivos comunitarios de acción social; 2) Prioriza la dimensión relacional de los símbolos, más que la descripción cultural totalizante
RSA frente a la Etnología
Mientras el método etnológico (Bueno, 1987) se enfoca a entender las culturas de su comparación, el enfoque Relacional-Simbólico Aplicado retoma la particidad comparativa pero desde un contexto particular en diferentes coyunturas, entendiendo estas mismas desde la mirada de los agentes comunitarios, reconstruyendo la memoria, imaginarios y narrativas de fenómenos que transitan en los espacios públicos y privados que les afectan, con una finalidad aplicativa que facilite la acción y transformación social.
RSA frente a la Perspectiva Émic/ Étic
La mirada antropológica ha fluido entre las perspectivas desde dentro, émic, y desde fuera, étic (Harris, 1976), pero desde la perspectiva del investigador. El enfoque Relacional-Simbólico Aplicado propone una tercera mirada: el puente relacional, donde la coproducción del conocimiento y los dispositivos comunitarios son la fuente principal de entender el contexto e identificar los ethos culturales desde los cuales teorizar y accionar.
RSA frente a Investigación Acción Participativa (IAP)
Esto nos lleva a pensar en el enfoque Relacional-Simbólico Aplicado como una Investigación Acción Participativa (Fals, 1985) donde la comunidad es sujeto del conocimiento y de la acción; no obstante, el enfoque propuesto se diferencia desde el criterio Simbólico-relacional:
- La IAP enfatiza la organización y el empoderamiento colectivo.
- La RSA subraya cómo los símbolos y relaciones son la materia prima para diseñar acciones y dispositivos comunitarios de reflexión, transformación social y empoderamiento desde los actores locales.
RSA frente a la Etnografía Transdisciplinar
Otro método a tomar en cuenta en esta diferenciación es la etnografía pensada desde Guber (2015), la etnografía transdisciplinar (Ruiz, 2021) y la producción del Tercer Texto (Corona, 2020). Dichos métodos establecen la necesidad de construir ciencia desde la horizontalidad. El enfoque Relacional-Simbólico Aplicado retoma este principio, pero se extiende hacia lo aplicado: creando dispositivos comunitarios que operan en la vida cotidiana (mapas, relatos corales, guías).
Este enfoque no se opone o sustituye las metodologías previas, sino que las rearticula en una clave Simbólico-relacional. De la etnografía conserva la cercanía; de la etnología, la reflexión teórica comparativa, de lo émic/étic, la tensión productiva; de la IAP, la orientación transformadora y de la etnografía transdisciplinar, la horizontalidad.
A continuación, detallaremos su naturaleza desde la Ruta Práctica para su aplicación, la cual depende de
a) tomar los símbolos como nodos de relación.
Los datos muestran que ciertos objetos/lugares (la casa, la chatarra, rutas) se cargan de sentido y funcionan como nodos relacionales: articulan memorias, narrativas, imaginarios, responsabilidades, miedos y redes de cuidado. Ejemplos: los mapas colectivos que las familias elaboraron distinguían zonas “azules” (muy inseguras) y “rojas” (seguras en el imaginario), señalando no sólo espacio sino acuerdos de acompañamiento; estas cartografías derivaron en prácticas concretas de circulación acompañada.
b) Conversión de los nodos de relación en dispositivos comunitarios aplicables.
Los nodos relacionales identificados desde las técnicas e instrumentos transdisciplinares deben derivar en un dispositivo comunitario tangible (mapas, cartografías, diagramas, historias de vida, líneas de tiempo) que circula con los diferentes actores comunitarios para sentar una reflexión colectiva que permita validar los elementos, pero también, sentar las bases para iniciar procesos de acción social.
c) Los dispositivos comunitarios derivan en aplicación de conocimiento situado.
Debe prevalecer la urgencia práctica de convertir dispositivos comunitarios en fuente de aplicación de conocimiento situado para develar en conjunto a los actores comunitarios, las fuentes, causas o causalidades de diferentes fenómenos sociales que persisten en sus contextos, con la finalidad de entretejer rutas de transformación.
La ruta metodológica operativa aplicada es la siguiente:
- Inicia en Etnografía Transdisciplinar (Ruiz, 2021)
1) Identificación del Nodo Simbólico – Relacional; 2) Elaboración de Cartografías Comunitarias; 3) Co- análisis o coproducción del conocimiento
- Trasciende a Enfoque Relacional-Simbólico Aplicado:
4) Elaboración de Dispositivos Comunitarios; 5) Triangulación, validación y ajuste comunitario; 6) Valoración Situada y 7) Sentar las bases para iniciar procesos de acción social.
Por último, concluir que el presente enfoque es un método emergente y que, a partir del presente artículo, se demuestra la fortaleza que reside en él, desde la evidencia empírica, la capacidad de los símbolos, narrativas, memorias e imaginarios para transformarse en dispositivos comunitarios que permiten aplicar conocimiento situado.
Al ser producto de una relectura, y no precisamente algo planificado, sienta algunas dudas, entre ellas ¿Cómo poder replicarlos en otros contextos? ¿Cómo evitar que los símbolos, al ser aplicados, pierdan su densidad cultural y se reduzcan a herramientas instrumentales? ¿Qué criterios éticos deben guiar la producción de artefactos comunitarios para no reforzar desigualdades preexistentes?
Más que cerrar el debate, este artículo busca invitar a la discusión. El enfoque Relacional-Simbólico Aplicado no es un punto de llegada, sino un paso en un camino en el que símbolos, relaciones y acción social se entrelazan para repensar la práctica antropológica hacia nuevas etapas adaptadas a nuevos tiempos y retos venideros.
Referencias
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Harris, M. (1976). History and significance of the emic/etic distinction. Annual Review of Anthropology, 5, 329-350. https://doi.org/10.1146/annurev.an.05.100176.001553
Malinowski, B. (1922). Los argonautas del Pacífico occidental: un relato de la empresa y la aventura nativas en los archipiélagos de la Nueva Guinea Melanesia. Routledge & Sons; E. P. Dutton & Co.
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Ruiz Chow, L. C. A., & Landero, N. G. (2020). Etnografía Transdisciplinar: Integración de técnicas metodológicas de las ciencias sociales para el abordaje de la violencia. Raíces: Revista de Ciencias Sociales y Políticas, 3(7), 93–109. https://doi.org/10.5377/raices.v3i7.9700
Turner, V. (1967). The forest of symbols: Aspects of Ndembu ritual. Cornell University Press.